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Entrevista a Victoriano de Isasi: transformación digital en el eje personas

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Victoriano de Isasi posee una dilatada experiencia en el sector de Gran Consumo (Grupo Mars) y en el sector bancario (BBVA), desde donde se incorporó a la consultoría como Director técnico en Overlap México. Pero ante todo, Victoriano se puede definir en tres palabras: seeker, creativo y knowmad. Como seeker, siempre busca las últimas tendencias tanto dentro como fuera de su área de expertise. Como creativo, incorpora todo lo que ve, aprende o le llama la atención a los proyectos en los que participa. Y como knowmad, no pone límites a lo que se considera que debería ser su campo de actuación. Todo esto hace de él un personaje con una visión lateral y en muchas ocasiones disruptivas de las incógnitas y cambios que se están produciendo en la sociedad en estos años, y ser capaz de “visionar” cómo la transformación digital afectará sobre las personas. Entrevistamos a Victoriano para conocer su opinión sobre lo que está pasando y por pasar a corto plazo.

Pregunta. 50 años (bien llevados) y el espíritu de un millennial: te gustan las redes sociales, aprender de forma colaborativa, compartir tus experiencias personales y profesionales, atreverte a utilizar APPs que se supone que son para personas de generaciones más jóvenes. ¿Hasta qué punto crees en las diferencias generacionales y en las características que se presuponen para cada grupo? ¿Cómo conjugas tu edad generacional con tu edad “social”?

Respuesta. No creo en las diferencias generacionales. Lo que distingue a las personas es su grado de curiosidad, su apertura a la novedad, sus ganas de aprender. Conceptos que en teoría son exclusivos de los millennials para mí son completamente lógicos. Y me ilusiona la evolución a la que asistimos en estos años. En cuanto a cómo mantenerse actualizado uno elige: el tiempo pasa por nosotros o por encima de nosotros. Cada día que pasa ofrece miles de oportunidades para aprender. La pena es no poder aprovecharlas todas…

P. Las competencias digitales están en boca de todas las empresas, que necesitan que sus colaboradores se rediseñen para ser más productivos en los próximos años. ¿Consideras que en la edad adulta es posible esta transformación personal y profesional? ¿Hasta qué punto las personas se deciden a cambiar?

R: Por supuesto que es posible. Y necesario para seguir vivo en todos los sentidos. El problema es que todavía arrastramos la equívoca idea de que a mayor experiencia menos tengo que aprender. Qué enorme error. Ocurre que muchos directivos y profesionales con años asumen que de ellos se espera que ya lo sepan todo. De alguna manera hay que transmitirles que tienen todo el derecho a seguir aprendiendo, a transformarse. Pero es cierto que hoy por hoy, en la mayoría de las empresas falta esta “autorización” para hacerlo. O peor aún, se considera que a partir de los 40 no es posible genéticamente cambiar o aprender. Hay muchos paradigmas que romper en este aspecto.

P. La transformación digital implica cambios importantes en procesos, personas y herramientas. Se están poco a poco implantando en nuestras vidas nuevas tecnologías que hasta hace apenas un par de años parecían de ciencia ficción: drones sobrevolando nuestros cielos, beacons y geolocalización que nos ofrecen lo que queremos en cada lugar, sistemas cognitivos que nos permiten dejar de lado los teclados y “hablar de forma inteligente” con nuestros dispositivos, el Internet de las Cosas… ¿Cuáles crees que van a ser, a corto plazo, las 3 nuevas tecnologías que van a romper nuestra forma de interactuar con el mundo y con otras personas?

R: Me gusta considerar que la tecnología es el envoltorio del cambio. Es lo que nos permite adoptar ciertos usos sociales que refuerzan la comunidad. Si lo observo así, estas son las tres grandes tendencias que hacen que me ilusione vivir los próximos años:

  1. INTELIGENCIA COLECTIVA: No importa lo que me digas como empresa. Ya puedo preguntar en las redes: Tripadvisor es el ejemplo perfecto. Es posible que la opinión de una persona sola no deba guiarme en una decisión. Pero si mil personas opinan sobre un hotel, quizás deba fiarme de la media de lo que opinan. Esto además obliga a las empresas a ser transparentes. Todo se sabe. Y además en tiempo real. Las empresas que no entiendan esta tendencia y se adapten a ella serán borradas del mapa antes o después.
  2. AHORRO DE RECURSOS: Consumamos menos y seamos más eficientes. Lo que a mí me sobra lo pongo a tu disposición. UBER, AIRBNB, BLABLA CAR son ejemplos. Esta es una tendencia clara y que celebro. No podemos seguir consumiendo a este ritmo. No podemos todos tener un coche que usamos para ir al trabajo, que aparcamos todo el día y que volvemos a tomar para regresar a casa. No es bueno para el individuo y perjudica a la comunidad.
  3. COMPARTAMOS INFORMACIÓN: Waze es el ejemplo perfecto. Entre todos definimos cuál es la ruta más rápida con menos tráfico. Yo aporto información real de mi recorrido y velocidad y miles de personas lo hacen a la vez. Y entre todos ayudamos a definir la ruta más rápida a otras personas. Y lo mejor de todo: Gratis. Yo doy y yo recibo. Es volver a la economía del intercambio. Es fomentar los lazos de comunidad. El problema es que al otro lado están los poderes públicos, que no creo que vean con gusto que empecemos a organizar nuestras vidas sin su intermediación.

P. En el entorno empresarial es común conocer las tendencias del negocio, ser conscientes de la urgencia de la transformación digital y, no obstante, seguir formando a las personas de manera tradicional: metiéndoles en una sala durante 8 horas, o poniéndoles delante de una pantalla a recorrer un curso elearning. ¿Tienes esperanza de que esto cambie a corto plazo? ¿Qué crees que hace falta para romper los paradigmas clásicos de formación y aprendizaje, y empezar a hablar de inteligencia colectiva y desarrollo colaborativo?

La evolución nos lleva a aprender más rápido y de una manera intuitiva. Por supuesto que va a cambiar la manera de enseñar y aprender. Las claves serán las siguientes en mi opinión:

  1. Como bien indicas, la primera es la inteligencia colectiva. Cada uno sabe algo que alguien no conoce. Hay mucho que recorrer en sistemas y herramientas para poder acceder al conocimiento inmediato. Las empresas deben avanzar hacia un concepto Google: recopilo inteligencia colectiva y tengo la herramienta para encontrar lo que busco.
  2. En segundo lugar, empecemos a tratar al adulto como adulto. Los modelos de aprendizaje tradicionales se basan en explicar las cosas demasiado, hasta el último detalle. Se piensa que llegando al menos interesado o al menos ágil se llega a todos los participantes. Craso error. El embudo aplica en el sentido negativo. La mayoría se aburre y se desentiende. Hay que avanzar hacia modelos más intuitivos, donde se exija esfuerzo al participante y donde se le mantenga constantemente en cierto “estado de tensión”.
  3. Para el tercer lugar dejo el que para mí es el más importante. Juguemos. De manera tradicional se ha considerado que a partir de cierta edad no tenemos interés en jugar. Y resulta que casi todas las personas juegan a algo en su vida adulta: algún deporte, cartas, juegos de competición. Aprender jugando es aprender más motivado y más rápido. En este aspecto quedan muchos paradigmas por romper en las organizaciones. Todavía se considera que existe una dicotomía entre el trabajo y el tiempo libre: llega el domingo por la tarde y hay que empezar a deprimirse. Llega el viernes y hay que alegrarse… ¿Cómo puede alguien trabajar y dar un excelente rendimiento si no disfruta en su trabajo?

P. Se suele decir que los mandos intermedios son clave para el desarrollo de los equipos; sin embargo, ellos suelen reclamar más ayuda por parte de sus jefes superiores para saber y poder hacerlo, y a su vez, los colaboradores sin equipo a su cargo se quejan de que no tienen herramientas ni medios para desempeñar mejor las tareas de su día a día. ¿Dónde está el eslabón débil de la cadena? ¿Quién es el responsable, en última instancia, del desarrollo de un profesional?

R: Creo que la propia persona es la principal responsable de su desarrollo. Hay otro paradigma instalado, y es el que dice que tu jefe es el principal responsable de tu éxito o fracaso. No niego que el jefe influya y mucho en la motivación y en el desarrollo. Pero el empleado recibe muchas veces mensajes que le llevan hacia un estado de confort: “Mi jefe no me ayuda… no puedo desarrollarme”.  Ese cuento ya suena muy antiguo. Y para mí esta es la magia de la evolución en el desarrollo a la que asistimos: la mezcla perfecta entre el individuo y lo social. El individuo como ente que se dirige a sí mismo. Y que aporta a la vez que recopila a través de la inteligencia colectiva. ¡Apasionante!

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