Blog de aprendizaje

Simulacros de realidad

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“¿Alguna vez has tenido un sueño que pareciera tan real que no lo pudieses distinguir de la realidad? Y si no pudieras despertar de ese sueño, ¿cómo sabrías que estás soñando?”Esta es la pregunta que Morfeo le hace a Neo poco antes de liberar su mente de Matrix, esa mega realidad virtual con la que las máquinas tienen dominados a los humanos.

Cada vez pasamos más tiempo en mundos virtuales donde nos interrelacionamos con personas que no conocemos directamente, accediendo a realidades y conocimientos que hace algunos pocos años serían inaccesibles. Apenas 40 años después de la primera llamada por teléfono móvil, nos es complicado pensar en un día conectados o sin nuestro dispositivo móvil (Smartphone, Tablet o cualquier wearable como el recientemente presentado Appel Watch, cuyo objetivo es, en palabras de Kevin Lynch, “venir a liberarnos del teléfono“). Se acuñan nuevos términos como infoxication o infosaturation o e-anxiety que hacen necesarias incluso terapias para desconectarnos de una hiperconectividad que nos obliga a consultar compulsivamente nuestros emails, notificaciones o actualizaciones propias o ajenas en las redes sociales.

Precisamente las relaciones cada vez más difusas y capilarizadas entre lo real y lo virtual es una de las obsesiones de Daniel G. Andújar. En su exposición “Sistema Operativo” en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, Andújar reflexiona acerca de dichas conexiones a través de los diversos proyectos que jalonan su carrera. Quizá sea su obra “Se rumorea que…Centro de refugiados del pueblo gitano” la que más evidencia cómo la creación de noticias falsas sobre una determinada persona o colectivo (la comunidad gitana, en este caso) puede tener un alcance nunca visto antes de la aparición de Internet. La obra es de 1999, previa por tanto a la eclosión de las redes sociales que vivimos en la actualidad.

Hoy en día, tan fácil es tener los 5 minutos de fama que profetizaba Andy Warhol en formato viral y #trendictopic como ser lapidado virtualmente por un comentario equivocado. El Big Data y la ingente cantidad de datos sobre lo que pensamos, sentimos o hacemos en redes o sistemas de mensajería instantánea como Facebook, Instagram, Twitter o Whassap hace que el rumor corra más que la persona, y que el derecho a la privacidad y a simplemente “no estar” en el mundo virtual sea objeto de debate incluso en tribunales europeos. ¿Hasta qué punto prevalece el derecho de una persona a que Google le olvide frente a la “reescritura de la historia”?

Se puede decir que Google es el nuevo “Funes el memorioso“, ese personaje del cuento de Borges incapaz de borrar recuerdos de todo aquello que pasaba por sus sentidos. Afortunadamente, las personas solemos ser capaces de olvidar todo aquello que es irrelevante u obsoleto, y así desaprender cada noche para a la mañana siguiente seguir aprendiendo más y mejor.

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