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Seis instintos animales para triunfar en el trabajo

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“Sea un buen animal, fiel a sus instintos animales.” H.D. Lawrence, escritor (1885-1930)

En la era del Big Data, el análisis de datos y la estadística, confiar en nuestro instinto animal no parece la opción más recomendable si se quiere tener éxito en nuestras decisiones. Sin embargo, precisamente el hecho de contar con más instintos que los animales es lo que nos prepara para tener más probabilidades de triunfar en la vida, tanto en lo personal como en lo profesional.

Esta es la hipótesis que trata de demostrar el Dr. Hendrie Weisinger en su obra The Genious of Instinct”. En ella, Weisinger defiende el poder de las emociones y de la intuición en la toma de decisiones en el ámbito corporativo, analizando a fondo seis instintos principales que también poseen los animales:

  1. La búsqueda de cobijo: permite acceder a un entorno que nos proporciona autonomía.
  2. La búsqueda de ayuda: sirve para proteger nuestra vulnerabilidad.
  3. El ofrecimiento de ayuda: permite desarrollar a otras personas.
  4. La belleza: nos hace capaces de atraer a otros.
  5. La cooperación: facilita estimular y desarrollar unas relaciones justas y productivas.
  6. La curiosidad: nos capacita para situarnos por delante de los demás.

¿Cómo funcionan estos seis instintos en nuestro día a día? ¿Cómo es posible aplicarlos para mejorar nuestro desempeño laboral y nuestras relaciones con otras personas y con nosotros mismos?

1. La búsqueda de cobijo:

El primero de los seis instintos se basa en dos premisas:

  • La satisfacción frente al crecimiento: el ser humano tiende a buscar la satisfacción y la comodidad en su vida. Sin embargo, quedarnos en nuestra zona de confort nos impide crecer y estar preparados para afrontar cambios o imprevistos, lo cual es crítico en un entorno como el actual, cada vez más V.U.C.A. Evitar de forma consciente la autocomplacencia y buscar el crecimiento nos prepara para lo desconocido, y en este sentido el aprendizaje continuo es clave.
  • La exploración del entorno: para afrontar cualquier cambio necesitamos tiempo y datos. Tras el primer paso de seguir nuestro instinto y arriesgarnos a salir de la zona de confort, es preciso que pase cierto tiempo para saber si nuestra decisión fue correcta. Del mismo modo, necesitamos más información de la que directamente podemos obtener a través de nuestros sentidos para contrastar datos y corregir o avanzar en un sentido u otro.

En la actualidad, nuevas profesiones nacen mientras que otras desaparecen. El futuro parece indicar que el modelo empresa-trabajador irá evolucionando hacia una relación más abierta en la que más profesionales trabajen por proyectos para diferentes empresas, sin necesidad de acudir físicamente a un lugar de trabajo, y con horarios flexibles. En este sentido, saber tomar decisiones de forma instintiva pero consciente será clave para avanzar en el camino profesional deseado.

2. La búsqueda de ayuda para proteger nuestra vulnerabilidad.

Nadie nace sabiéndolo todo, y nadie nunca llega a saber de todo, aunque se dice que todos somos expertos en algo. En las relaciones laborales/profesionales saber crear y gestionar una red de contactos abierta y multifuncional permite ceder y recibir información útil. Esto nos ayuda a paliar nuestras “debilidades de conocimiento” a cambio de resolver los problemas de otros, de forma generosa y transparente. Ser honesto en este intercambio es fundamental en las empresas. El Mentoring, el Coaching y el Reverse Mentoring son algunas metodologías que hacen que el conocimiento y experiencia de los diferentes profesionales fluya y se retroalimente.

3. Prestar ayuda para que podamos tener futuro

La función del mando o líder es determinante para lograr equipos de alto rendimiento. Un mando que no solo gestiona sino que empodera a cada persona del equipo consigue que todos estén involucrados y alineados a la consecución de los objetivos, sintiéndolos como propios. Se trata de modelar equipos con un “compromiso sostenible”, que pueden, quieren y saben para qué van a trabajar cada día. El “liderazgo auténtico” caracteriza a los mandos que se tratan a sus colaboradores como les gustaría que le tratasen a él mismo.

4. Embellecer(se) para atraer a otros

Se trata de ser bello más allá de lo físico. Ser inteligente emocionalmente, tener sentido del humor, ser simpático, tener seguridad en uno mismo y escuchar lo que nos están diciendo son algunos de los atractivos que rodean a las personas que triunfan en sus relaciones profesionales y personales.

5. Cooperar para conseguir que el trabajo se haga en equipo

La coordinación y la colaboración son claves para la supervivencia de cualquier manada y, por supuesto, para las sociedades. En las empresas, dar y recibir de forma generosa y honesta y compartir con los demás lo que sabe o lo que se conoce ayuda a que la inteligencia colectiva crezca exponencialmente. Las comunidades de prácticas y de aprendizaje y las redes sociales internas son canales ideales para mover y multiplicar la información y el conocimiento entre diferentes grupos. Del mismo modo, la gamificación aplicada a proyectos o procesos genera competitividad positiva: un ejemplo claro son los concursos, retos o desafíos gamificados entre diferentes grupos de comerciales de una red de ventas, que sin duda rivalizarán entre sí para conseguir los mejores resultados.

 6. Tener curiosidad para adelantarnos al resto

Las personas y los animales somos curiosos por naturaleza. Dar ritmo y sentido a la curiosidad se traduce en innovación, que es determinante para el éxito o fracaso de cualquier modelo de negocio. Una empresa que consiga que todos sus empleados se atrevan a proponer ideas creativas e innovadoras, y que facilite medios y recursos para llevar dichas ideas a la práctica, logrará un clima de efervescencia creativa que le impulsará hacia el futuro.

Para saber más:

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“The Genious of Instinct”, de Hendrie Weisinger

 

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