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Seis formas de aprender tan rompedoras como efectivas

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Martes, 11 de la mañana, biblioteca pública. Dos semanas antes de los exámenes finales. Las mesas se llenan de estudiantes con sus libros, carpetas, apuntes subrayados, y algunos ordenadores o tabletas con las que ampliar información en internet o acceder a los recursos online de la universidad. A simple giro de muñeca (cuando no en la mano), el smartphone está siempre disponible para aliviar la pesadez del estudio con alguna conversación en WhatsApp o la consulta de cualquier red social. En este escenario… ¿tanto han cambiado las cosas? ¿Realmente las nuevas generaciones aprenden de modo diferente? Independientemente del soporte (más digital que físico), ¿no se sigue basando el éxito o el fracaso en un examen en la capacidad para memorizar y repetir, antes que en la construcción de conocimiento o pensamiento propio?

Aunque se habla mucho de la conformación de nuevos modelos de aprendizaje y de que las nuevas generaciones exigen aprender de otros modos, el hecho es que en la mayoría de los casos en la educación superior se siguen perpetuando los mismos paradigmas que hace dos décadas. Y como prolongación de este inmovilismo, la formación, el aprendizaje y el conocimiento en las empresas siguen teniendo un largo camino que recorrer.

Se comenta en las empresas que los modelos están empezando a cambiar hacia una proporción 70-20-10, donde el 70% lo constituye idealmente la formación en el puesto de trabajo (On The Job Training), el 20% la formación con el acompañamiento del mando (lo cual mejora las tasas de delegación y empoderamiento) y en el 10% restante queda confinada la formación formal, la clásica, la reglada o dirigida que emana de la organización y suele conformar los “basics” a conocer por parte de los empleados.

No obstante, desde hace unos años están surgiendo iniciativas que hablan de la posibilidad real de aprender de otros modos, tanto en la educación superior como en el interior de las corporaciones. A continuación se enumeran seis de ellas, compiladas en el interesante proyecto “Aprendizaje invisible” de Cobo y Moravec:

  1. Aprendizaje permanente (Lifelong Learning): Esta teoría fue definida por Lingworth y Davies en 1996 como la capacidad de aprender de forma constante a lo largo de la vida (tanto conocimientos como habilidades y valores), usando como motor la creatividad y la curiosidad del individuo. Tras este concepto se asienta la certidumbre de que una persona que ama lo que hace no diferencia entre el trabajo y la vida “personal”, entre su tiempo de ocio o de formación y el de desempeño profesional.
  2. Educación expandida: este concepto incorpora el enorme potencial llegado de la mano de Internet para aprender y enseñar de forma social y constructivista: proyectos colaborativos, “wikis”, entre diferentes personas o entidades, organizaciones planas y basadas en una redarquía donde cada cual aporta lo que sabe y se sustenta sobre el conocimiento previo para construir nuevos enfoques, el copyleft o ruptura de los derechos clásicos de la propiedad intelectual, expanden de forma exponencial la posibilidad de generar y compartir información y conocimiento. Esto llevado al mundo de la empresa supondría crear comunidades abiertas y trasparentes sin control de entidades superiores, la aplicación de técnicas de design thinking para la mejora de los procesos de innovación, la conformación de equipos de trabajo según metodologías “agile”, etc.
  3. Edupunk: “háztelo tú mismo”, HTY o DYI es un concepto que surgió en torno a 2008, y que se revela contra el uso de espacios digitales que no hacen sino perpetuar los paradigmas clásicos de aprendizaje. Frente a espacios cerrados y ordenados como Blackboard y otros “monstruos” de software tecnoeducativo, los edupunks promueven la autoconstrucción de espacios digitales propios donde se impulsa la libertad y la creatividad en la construcción del aprendizaje. Es recomendable leer su Manifiesto Edupunk para conocer a fondo las premisas de esta forma de aprender, que acaba diciendo que “sea edupunk, destruya estas reglas, cree las suyas y luego, destrúyalas”. Alejandro Piscitelli lo relaciona de forma interesantísima con el emprendimiento en el siguiente link.
  4. Edupop: Si bien comparten muchas premisas de los edupunk, los edupop creen en su propio Manifiesto que “lo importante es conectar, no construir”, y que “todo lo que se evalúa se devalúa”.
  5. Aprendizaje serendípico-accidental-incidental. El serendípico busca un aprendizaje donde lo importante no es el resultado, sino el proceso, alejado de cualquier entidad o persona que supuestamente tenga un nivel de conocimientos superior. Por su parte, el aprendizaje accidental ocurren cuando se aprende algo sin esperarlo, durante su día a día, en un entorno cualquiera. Por último, el aprendizaje incidental es aquel que no es intencional ni planificado, en cualquier momento y lugar: hablando con un amigo o compañero, realizando una tarea sencilla, observando a alguien hacer su trabajo o una actividad cualquiera.
  6. Aprendizaje ubicuo: definido por Cope y Kalantzis, promueve no solo el consumo de contenidos en cualquier momento y lugar, sino la posibilidad de crearlo y difundirlo. Para ellos es imprescindible el desarrollo de la competencia digital, que expande de forma exponencial los límites de la formación confinada a un aula, a una conferencia, a estar delante de un ordenador o en horarios determinados.

¿Por qué no probar a aplicar estos modelos de aprendizaje, combinados, adaptados o puros, en las empresas?

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