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Retos y balances (filosóficos) de la era digital

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El pasado 21 de abril tuvo lugar en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid un homenaje a la revista TELOS, que este año celebra con una edición especial su número 100. Desde su primera publicación a principios de 1985, más de 2.000 autores han opinado en sus páginas sobre el modelo de la sociedad de la información del futuro. En esta ocasión, los expertos invitados al evento reflexionaron en sendas mesas redondas sobre los cambios que se han producido en estas tres décadas en el ámbito de la cultura, la comunicación, la tecnología, la economía o la sociedad con la introducción progresiva de las TIC. Los invitados (filósofos, economistas, politólogos, periodistas…) comentaron temas de gran actualidad como el límite entre lo público y lo privado, el reto de la innovación más allá de la tecnología,  y la empleabilidad asociada al desarrollo de la competencia digital de los profesionales.

En este primer post rescatamos algunos de los mensajes de la exposición inicial de Daniel Innerarity, Catedrático de filosofía política y social, y Director del Instituto de Gobernanza Democrática y Premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2013.

Innerarity profundizó en la actual crisis de autoridad entendida como autoría. Como filósofo, lanzó interesantes cuestiones tales como la autoría en el “universo Google”, el derecho al anonimato, la hiperconectividad y la representación de las instituciones.  Articuló su presentación en 6 grandes dimensiones:

  1. Conocimiento: ¿qué significa realmente “conocer” en los espacios digitales? Para Innerarity, casi nada es absolutamente original y, por el contrario, casi nada carece absolutamente de originalidad, y esto es porque el conocimiento es precisamente una recombinación ingeniosa de piezas existentes.
  2. Libertad: comparó Internet con un gran bazar donde todos somos espías de nosotros mismos y de los demás, todo deja huella, y esos datos que voluntaria o inconscientemente abandonamos son recopilados y convertidos en la propiedad de alguien, que los analiza y aprovecha en su beneficio.
  3. Privacidad: en la era de internet es difícil ser “mortal”, que nuestras opiniones o manifestaciones sean olvidables y caducas. Este concepto es perfectamente natural para los nativos digitales, aunque de consecuencias por el momento imprevisibles.
  4. Gusto: para Innerarity, un adulto debe ser capaz de formarse su propia opinión sobre un concepto. Sin embargo, en las redes predomina un “murmullo de valoración” donde todos podemos ser opinadores sin tener criterio. Esto se puede interpretar como la apoteosis de la democratización de la opinión, aunque son evidentes los riesgos de la falta de criterio y de rigor.
  5. Conexión: el “estado de conexión” es lo normal, si bien en los últimos años se está empezando a reclamar el “derecho a la desconexión”. El teletrabajo supone en este sentido una invasión del espacio privado, en el que no existe la protección de la distancia física, y donde el networking se transforma en overlinking.
  6. Democracia: cada vez que aparece y se democratiza un invento tecnológico se lanzan profecías y se piensa que está llamado a resolver grandes problemas de la humanidad. Internet se basa en la interconexión entre personas y en la confianza en “el otro”, lo cual lo convierte en un arma de doble filo al subvertir las relaciones de poder y de autoridad, que paulatinamente se están transformando.
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