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QualityLand y la sumisión al algoritmo

"Seguramente has oído el viejo dicho: "Cada cual vive en su propio mundo". En el mundo digital esto no es una simple figura retórica: hoy es literalmente cierto. Vives en tu propio mundo, un mundo que se adapta constantemente a ti". QualityLand, 2020.

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QualityLand (2020) es una novela satírica escrita por Marc-Uwe Kling que se desarrolla en un futuro distópico. El libro presenta una sociedad en la que la tecnología ha avanzado de tal manera que ha transformado todos los aspectos de la vida cotidiana.

La historia se centra en la vida de Peter Arbeitsloser (Peter Sinempleo), un ciudadano común de QualityLand. En este mundo, los algoritmos conocen a las personas mejor que ellos mismos y toman decisiones por ellos, desde lo que deben comprar hasta las parejas con las que deberían estar. Peter es un joven solitario que trabaja en una empresa de desguace de máquinas y androides “defectuosos” (más humanos en realidad que los propios humanos). Como todos sus los ciudadanos de QualityLand, Peter lleva en su apellido la mácula de sus padres (sin empleo), lo cual le coloca irremediablemente en el lado de los parias, de los llamados “inútiles” en un mundo despiadado.

Como todos los ciudadanos, recibe a menudo paquetes con productos que no ha pedido de The Shop, pero su vida cambia cuando recibe algo sorprendente e inesperado que rechaza al entender que no tiene que ver con sus gustos y que se le ha enviado por error: un consolador rosa con forma de delfín.

A medida que Peter investiga el origen del misterioso paquete con la firme decisión de devolverlo a The Shop, descubre la incapacidad de elección y de libre albedrío a la que está sometido él y cualquier persona del país, provocando con esta simple anécdota un efecto mariposa que amenaza con destruir el sistema de control perfecto en el que se basa el equilibrio de QualityLand.

Portada de QualityLand, Tusquets, Editorial Andanzas.

El dilema de Peter y la Teoría crítica de la Escuela de Fráncfort

Uno de los personajes más carismáticos de la novela es “El viejo”, un mentor que al más puro estilo de la mayéutica socrática provoca en Peter la búsqueda por mí mismo de respuestas a los interrogantes que se plantea. En sus divertidísimas conversaciones se incluyen no obstante profundas reflexiones, como el dilema de Peter: Si el algoritmo segmenta a las personas en función de un perfil equivocado, la red se adapta a dicha imagen del individuo, ofreciéndole resultados que refuerzan su perfil y condicionan su libertad. “El viejo” cita en este caso al filósofo y compositor alemán Theodor Adorno (1903-1969), quien enunció que “una vida equivocada no se puede vivir de forma correcta”.

La filosofía de Adorno se enmarca en la corriente conocida como Teoría Crítica de la Escuela de Fráncfort, que analizó las formas de dominación y opresión en la sociedad contemporánea, y se caracterizó por su crítica al capitalismo, la cultura de masas y la estandarización de la sociedad moderna.

Adorno argumentaba que el sistema capitalista genera una sociedad alienada, en la que los individuos se convierten en meros objetos de consumo y son incapaces de desarrollar una verdadera individualidad y autonomía.

Max Horkheimer (a la izquierda al frente), Theodor Adorno (a la derecha) y Jürgen Habermas (al fondo a la derecha) en 1964 en Heidelberg. Fuente: Wikipedia.

Adorno también abordó el tema de la cultura de masas, defendiendo que esta ejercía un efecto homogeneizador y conformista en la sociedad. Sostenía que la industria cultural, a través de la producción en masa de bienes culturales como música, cine y televisión, promovía una falsa sensación de diversidad y libertad, pero en realidad mantenía y reproducía las estructuras de poder existentes. Esto es algo que estamos comenzando a vivir en la actualidad, donde la producción de series, películas o novelas “algoritmizadas”, pensando sobre todo en lo que más se va a consumir o vender, amenaza seriamente la libertad creativa y el concepto mismo de diversidad cultural.

Cuando Peter Sinempleo, el protagonista de Qualityland, recibe un objeto no pedido y que rechaza por no comprender qué tiene que ver con su personalidad, desata toda una búsqueda por entender quién es y por qué alguien/algo (la sociedad de consumo altamente digitalizada y controlada por corporaciones a través de los algoritmos) le obliga a consumir eso.

Peter rechaza no solo el objeto, convertido en símbolo, sino la sumisión al algoritmo. Él mismo se convierte en el símbolo de una revolución de los ignorados por los algoritmos, “los perdedores”, los desempleados por la IA y los condicionados por ser hijos de oficios considerados “menores” u obsoletos en un mundo despiadado, y que llevan a modo de identificador en su propio apellido: camionero, desempleado, trabajadora sexual, camarero, profesor de historia…

En conclusión:

A lo largo de la novela, el autor utiliza el humor y la ironía para cuestionar la influencia excesiva de la tecnología en la sociedad y la falta de autonomía individual. Marc-Uwe Kling explora temas como la privacidad, la manipulación de datos, el consumismo desmedido y el poder de las corporaciones.

En QualityLand se plantea la pregunta de si la comodidad y la eficiencia absoluta que propone una sociedad digital dominada por grandes corporaciones son realmente el ideal a perseguir, o si es necesario encontrar un equilibrio que permita a las personas ser dueñas de sus propias decisiones y, sobre todo, de su identidad. La novela desafía al lector a reflexionar sobre cómo la tecnología puede afectar nuestras vidas y qué estamos dispuestos a sacrificar en nombre del progreso, antes de que permitamos a los algoritmos que nos hagan olvidar quiénes somos y qué anhelamos en realidad (si es que alguna vez, como seres humanos, tuvimos tal libertad sobre nuestras vidas).

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