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El móvil en las formaciones corporativas: ¿aliado o enemigo?

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El debate a favor o en contra del móvil en las aulas de las empresas mientras se da formación no es nuevo. Quizá ni siquiera pueda ser resuelto desde un punto de vista teórico. Algunas empresas optan por prohibir su uso terminantemente durante las formaciones, y otras por mirar hacia otro lado mientras los participantes consultan su terminal por debajo de la mesa. El miedo a perdernos algo (FOMO o Fear of Missing Out) nos atenaza y nos es imposible resistirnos a la llamada silenciosa de nuestro Smartphone. ¿Qué oculta esa pantalla negra? ¿Nos habrá llegado alguna notificación y no nos habremos enterado por tenerlo en silencio?

La realidad es que cada vez nos cuesta más dominar el impulso compulsivo de chequear el móvil, sin importarnos el contexto en el que nos encontremos. Los ascensores se han convertido en transportadores de personas cabizbajas que apuran los últimos WhatsApp con familia o amigos antes de pasar por el torno de la empresa. Por los pasillos andan seres ensimismados en responder mails antes de entrar en la siguiente reunión. Cada cierto tiempo desconectamos de nuestra tarea para comprobar que todo está en orden en el mundo virtual y que no nos hemos perdido nada. Incluso durante reuniones importantes hacemos phubbing, es decir, ignoramos a los demás mientras miramos de soslayo nuestro móvil.

Las aulas no son capaces de escapar del influjo del móvil. La opción de prohibir el uso de portátil y móvil durante una formación es la más fácil, aunque en este caso la empresa debe reflexionar sobre la posible ansiedad (ansiedad real…) que esta prohibición puede causar, así como ciertos temas legales.

DOS ASPECTOS A CONSIDERAR PARA DECIDIR QUÉ HACER CON EL MÓVIL DURANTE LAS FORMACIONES 

1. LA ADICCIÓN AL MÓVIL

Si no podemos evitar consultar el  móvil mientras vemos nuestra serie favorita, cenamos o nos acostamos, aunque nuestra pareja nos advierta de que lo dejemos bien lejos, ¿qué nos hace suponer que en el aula vamos a poder estar tranquilos y centrados en lo que escuchamos sin nuestro amigo inseparable? Dominar el reflejo casi involuntario de mirar el móvil no es fácil: requiere conciencia de que se tiene un problema de “adicción” al dispositivo (con este test podemos descubrir si somos adictos al móvil), y por otro lado, tener ganas de querer superarlo. Al mirar el móvil buscamos una gratificación rápida, una descarga de dopamina que haga que queramos repetir la sensación una y otra vez, hasta más de 110 veces al día. Prohibir mirar el móvil sin más durante una formación puede generar que la persona tenga parte de su mente más centrada en lo que puede estar perdiéndose que en lo que está escuchando en ese momento.

2. ASPECTOS LEGALES

¿Realmente se puede “prohibir” consultar el móvil personal en tiempo de trabajo? ¿Se puede advertir en contra de su uso en una formación, en una reunión o durante la realización de nuestras tareas? Como con muchos cambios que están sucediendo en los últimos años en relación a las nuevas tecnologías y formas de trabajo, la legislación no está preparada para resolver todas estas cuestiones. El Estatuto de los Trabajadores establece de manera abstracta las facultades empresariales de control y vigilancia. Interpretando el artículo 20* se infiere que el empresario podría, dentro de sus facultades de dirección y control, restringir o prohibir el uso del teléfono móvil personal durante el tiempo de trabajo (el uso, que no su posesión), aunque el trabajador sí podría utilizarlo en sus tiempos de descanso. Algunas sentencias como la del Tribunal Supremo de 6 de octubre de 2011 confirman que esta prohibición por parte del empresario es legal.

Sin embargo, otra sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 26 de noviembre de 2012 estableció que el empleado solo puede ser despedido de su puesto de trabajo en caso de un uso excesivo del móvil personal si previamente el empresario ha establecido y comunicado una reglamentación o prohibición al respecto.

Más allá de estos temas legales, lo lógico parece ser hacer un uso racional del móvil personal y no caer en el abuso, por el bien de la empresa y sobre todo por el propio, ya que está claro que una vez que nos hemos dispersado o distraído nos costará varios minutos recobrar la concentración de lo que estábamos haciendo.

Sin embargo, ¿qué hacer cuando lo que se consulta durante las formaciones no es el móvil personal, sino el corporativo? Es decir, que de lo que se está pendiente no es de Facebook, sino del correo de empresa, de la llamada de un cliente o de un WhatsApp del jefe preguntando por un informe. ¿Cómo hacer entonces para “hacer regresar al mundo de los vivos” a los participantes, cómo traerlos de vuelta al aula, al aquí y ahora?

DOS SOLUCIONES PARA CONVERTIR LA AMENAZA  DEL MÓVIL EN  UNA OPORTUNIDAD

SOLUCIÓN 1. HACER DE LAS FORMACIONES EXPERIENCIAS INTERACTIVAS QUE REQUIERAN UN ESFUERZO COGNITIVO IMPORTANTE

Del mismo modo que no es posible escribir un mensaje de WhatsApp y conversar con alguien a la vez, el cerebro no puede estar concentrado en dos tareas complejas simultáneas. Dicho de otro modo, no somos tan multitarea como nos creemos, como plantea Devora Zack en su libro “Una cosa a la vez. Singletasking”.

A través de la introducción de dinámicas y metodologías participativas que requieran la participación activa de los asistentes a nuestra formación les exigiremos que estén física y mentalmente en el aula. Resolver un caso práctico, preparar un role play por equipos, pensar en ideas brillantes para un Brainstorming, incluir pruebas de ingenio o de pensamiento lateral son algunas de las metodologías que pueden ayudar a que nuestros participantes estén conectados a la realidad, y que se olviden del silencioso dispositivo que han dejado guardado en sus bolsillos.

SOLUCIÓN 2. CONVERTIR EL MÓVIL EN UNA HERRAMIENTA DE APRENDIZAJE

Ligado al punto anterior, podemos convertir el móvil en un puente que conecte la formación al mundo exterior. Un ejemplo es utilizar redes sociales como Twitter a modo de backchannel para ir tuiteando con un hasthtag preestablecido los principales titulares de lo que vamos escuchando.

Si no es posible porque el tema del que se habla en la formación es interno y confidencial, se puede utilizar una red corporativa interna como canal para ir resumiendo y comentando algunos puntos interesantes. Yammer, Jam, Facebook corporativo y otras muchas redes se han convertido en los últimos años en un estupendo canal alternativo para hacer colaborativa y social la formación presencial.

Otra solución es solicitar a los asistentes a nuestra formación que vayan tomando notas con su móvil para después preparar un post con un enfoque de reportaje a modo de resumen personal con los puntos más relevantes aprendidos durante la sesión.

También se pueden utilizar apps de productividad gratuitas como Google Keep o EverNote para hacer tablones colaborativos con ToDo´s a revisar con los compañeros o con el mando después de la formación.

Muchas empresas están optando igualmente por incorporar al aula juegos tipo trivia antes, durante o después de las formaciones para ir baremando el nivel de conocimientos de los participantes, lo cual es muy útil no como elemento de control, sino como herramienta para detectar posibles necesidades de formación futuras (las preguntas que más se fallan suelen revelar carencias de información o conocimiento). Sin necesidad de invertir en este tipo de trivias se pueden usar apps como ClassDojo, muy populares en los colegios y centros educativos para hacer el aula participativa.

EN CONCLUSIÓN:

Si ya sabemos que la gente va a usar el Smartphone y que si no lo hace va a estar “sufriendo” por ello, tengámoslo en cuenta para hacer del móvil y de Internet nuestros aliados. Los millennials tal vez entiendan nuestras restricciones o prohibiciones corporativas de utilizar el dispositivo durante la formación o mientras están en el trabajo, puesto que son una “generación puente” pero… ¿estarán tan dispuestos los “generación Z “que ya se están empezando a incorporar a las empresas? Comprender cómo piensan y se relacionan las nuevas generaciones es un elemento clave que debe ser aplicado a los modelos de aprendizaje corporativos.

PARA SABER MÁS:

NOTA*: Artículo 20 del Estatuto de trabajadores:

1. El trabajador estará obligado a realizar el trabajo convenido bajo la dirección del empresario o persona en quien éste delegue.
2. En el cumplimiento de la obligación de trabajar asumida en el contrato, el trabajador debe al empresario la diligencia y la colaboración en el trabajo que marquen las disposiciones legales, los convenios colectivos y las órdenes o instrucciones adoptadas por aquél en el ejercicio regular de sus facultades de dirección y, en su defecto, por los usos y costumbres. En cualquier caso, el trabajador y el empresario se someterán en sus prestaciones recíprocas a las exigencias de la buena fe.
3. El empresario podrá adoptar las medidas que estime más oportunas de vigilancia y control para verificar el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales, guardando en su adopción y aplicación la consideración debida a su dignidad humana y teniendo en cuenta la capacidad real de los trabajadores disminuidos, en su caso (…)

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