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Monotarea y teletrabajo: para qué y cómo estar «aquí y ahora»

“No podía hacer dos cosas a la vez. Si la abrazaba, no podía besarla. Si la besaba, no podía mirarla. Si la miraba, no podía sentirla.” El dios de las pequeñas cosas (1997), Arundhati Roy.

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La “atención parcial continua” es un término acuñado en 1998 por Linda Stone -escritora y consultora estadounidense- para denominar a la atención superficial que de forma simultánea presentamos a diferentes estímulos de información.

Esto se hace especialmente intenso cuando teletrabajamos, sobre todo si no se tienen hábitos arraigados de autogestión del tiempo y rutinas de trabajar por objetivos diarios/semanales. Nos sentimos obligados a responder a mails, llamadas, conferencias o mensajería inmediatamente, lo cual provoca una sobrecarga cognitiva cuanto más “multitarea” queremos ser. Es entonces cuando nos damos cuenta de que no sabemos qué íbamos a hacer con ese Excel que hemos abierto, con el párrafo que tenemos copiado en el portapapeles, o no recordamos el asunto importante que íbamos a indicar en el mail a medio redactar.

Y eso es porque está demostrado que la multitarea es una falacia. En palabras del doctor Eyal Ophir, neurocientífico de la Universidad de Stanford, lo que hacemos realmente es “cambiar rápidamente de una tarea a otra, de tal manera que somos incapaces de retomar lo que hacemos hasta que no pasan 10 0 15 minutos.

Una vez que perdemos la concentración no solo tardamos en recuperarla, sino que además nos vamos agotando mentalmente.

La monotarea nos ayuda a estar aquí y ahora, poniendo toda nuestra atención y esfuerzo en el asunto en el que estamos, ya sea hacer una gráfica en Excel, redactar un contrato o preparar una presentación.

La monotarea también es extensiva a situaciones de comunicación a distancia derivadas del teletrabajo, tales como atender una llamada o participar en una videoconferencia: ¿cuántas veces estamos en una reunión o formación a distancia con los auriculares puestos mientras hacemos otra cosa o respondemos mails? Esto, aparte de no ser muy educado ni constructivo para uno mismo, se suele percibir pese a la distancia cuando de repente nos interpelan y no sabemos en qué punto está la conversación, respondiendo de forma improvisada. Y más allá de esa situación incómoda, no estar “allí ahora” nos inhabilita para aportar información cuando sea relevante o para ser consciente de los acuerdos que se están tomando mientras nosotros estamos “en otro lugar” chequeando el correo o el Smartphone.

TÉCNICAS SENCILLAS PARA PRACTICAR LA MONOTAREA

Para ayudarnos a ejercitar este músculo, la experta en productividad Devora Zack propone en su obra Una cosa a la vez: monotarea vs. multitarea una serie de técnicas tan sencillas como accionables:

El pasado y el futuro

Se trata de tomar conciencia sobre dónde estamos y qué estamos haciendo: (tele)trabajar y concretamente hacer esa gráfica, esa presentación, mandar un mail importante o asistir a un webinar. Ya nos encargaremos más delante de los otros asuntos, profesionales o personales, a los que debemos atender y dar nuestra atención.

Aparcamiento

Consiste en dejar de lado las ideas que no guarden relación con lo que estamos haciendo hasta que tengamos que ocuparnos de ello. Es importante poner este punto en práctica en situaciones como las reuniones en las que los temas empiezan a alejarse del propósito de la misma. En ese momento, alertar a los demás educadamente de la dispersión que se está dando o aceptar el feedback -en caso de que sea uno mismo el disperso-, ayudan a focalizar la reunión y ser más ágiles y resolutivos.

Vallas

Consiste en algo tan sencillo como alejar todo aquello que sabemos que nos puede distraer, como por ejemplo el Smartphone. En situaciones presenciales hablar o comer con alguien y que esté mirando su móvil ha llegado hasta ser socialmente aceptado, pero eso no quiere decir que impacte en la importancia que “el sufridor” percibe de la importancia que le merece al disperso. En el trabajo en remoto, lo mejor es alejar el Smartphone de nosotros, dejándolo en una estantería, mesa o incluso en otra habitación. Silenciar las notificaciones no será suficiente porque prevalecerá nuestra “nomofobia”, es decir, nuestro miedo a perdernos algo y estaremos pendientes con nuestro subconsciente del móvil.

Otra valla es la que podemos ponerle al correo electrónico. En 2008 Linda Stone acuñó el término «apnea del correo electrónico«, describiéndolo como «una ausencia temporal o suspensión de la respiración, o respiración superficial, mientras chequeamos o respondemos correo electrónico». Cerrar el programa de correo electrónico u otros canales de comunicación síncrona mientras estamos poniendo nuestra atención en otra cosa o establecer horarios para consultarlo o responder nos ayudarán a estar más concentrados y ser más productivos y creativos.

Separación

Este principio se suma al anterior para alejar nuestro tiempo de trabajo de nuestro tiempo de pensar o de recargar energía. Por ejemplo, si miramos el móvil de trabajo cerca de la hora de descansar, seguramente nos acostemos con alguna preocupación o pendiente para el día siguiente, lo que repercutirá en la calidad del sueño.

EN CONCLUSIÓN

Aunque tenga una connotación positiva, “ser multitarea” no significa ser más productivo, eficaz o ágil. Si nos quejamos de estar siempre muy ocupados, ir “de reunión en reunión” y con decenas y decenas de mails y llamadas sin responder, quizá deberíamos hacer un ejercicio de introspección y pensar qué o quién nos roba tanto tiempo al cabo del día, porque seguramente la respuesta estará en nosotros mismos.

PARA SABER MÁS:

 

Foto de portada: Photo by Tirza van Dijk on Unsplash.

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