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Mens sana in corpore cultivado

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“Si crees que eres el mejor, ya no puedes mejorar. Si quieres ser el mejor, siempre debes hacerlo.” Valentino Rossi, piloto de Moto GP.

Los deportistas de élite son los héroes clásicos de nuestros días. Cuando observamos las proezas de Alberto Contador, Rafael Nadal o Edurne Pasaban nos asombramos de su capacidad física extraordinaria, pero también de cómo pueden superarse y romper los límites establecidos. Principalmente nos  sorprenden, entre otras habilidades:

  • Su motivación interna y fuerza de voluntad para superarse
  • Su capacidad de recuperación ante la adversidad y la frustración
  • Su espíritu de entrega y de trabajo en equipo
  • Su capacidad de anticipación y resolución de problemas

Esto es porque además de sus cuerpos, los deportistas entrenan sus mentes. Diversos estudios demuestran que en sus intensos entrenamientos los deportistas emplean de forma más eficiente las diversas regiones cerebrales asociadas al movimiento y las áreas sensoriales del cerebro, lo que les permite obtener mejor conciencia de lo que hacen y con ello, desarrollar sus habilidades para comprender el entorno y tomar decisiones acertadas en apenas unos segundos. Cualquiera que haya visto una carrera de Fernando Alonso o a Arno Ilgner escalando se sorprende de su autocontrol y de su capacidad para reaccionar antes de que llegue la situación problemática, como si tuvieran un poder de pre-cognición superior al de las demás personas.

Para ser llevadas a sus máximos resultados, estas capacidades deben ejercitarse desde edades tempranas (6-12 años), pero esto no significa que si no se ha entrenado desde la infancia ex profeso para ser un deportista de élite no se puede conseguir mejorar dichas habilidades en la edad adulta.

De hecho, cada vez queda más de manifiesto que desarrollar la dimensión física es imprescindible para crecer tanto personal como profesionalmente. En este sentido, se habla  del “Factor X”, aquel  que nos hace únicos y diferenciales, y que se debe comenzar a trabajar desde los cimientos de una pirámide de 4 escalones:

  1. La base es la dimensión física, aquella que permite gestionar la energía y lograr un óptimo equilibrio entre la energía demandada y la consumida para realizar las tareas diarias.
  2. La segunda dimensión es la emocional, que regula la relación entre las emociones positivas y negativas.
  3. El tercer escalón es el de la dimensión mental, que se refiere a la capacidad para mantener el estado de Flow y de concentración en los retos y tareas que acometemos, así como la agilidad de aprender ante nuevas situaciones e imprevistos y gestionar la frustración.
  4. Por último, en cúspide de la pirámide se trabaja la dimensión espiritual, enfocada a conseguir un objetivo superior en lo que hacemos: lo que nos motiva, lo que nos satisface y nos auto-realiza.

Sin una base física suficientemente robusta, los tres escalones superiores de esta pirámide son inestables. El ejercicio físico y las prácticas deportivas con imprescindibles para desarrollar esos cimientos. Las ventajas son evidentes, según estudios publicados por el Fedeme:

  • Mejora del estado de salud y de la calidad de vida de los trabajadores
  • Reducción del ausentismo laboral‚
  • Mejoras en la capacidad de decisión
  • Mejoras en el rendimiento y en la productividad
  • Mejoras en las relaciones de los grupos humanos‚
  • Aumento de la satisfacción de los trabajadores
  • Visibilidad de la compañía en ámbitos vinculados a la Responsabilidad Social Corporativa

En la actualidad la población va tomando conciencia de la importancia de realizar deporte o ejercicio físico con asiduidad. En los últimos años, prácticas como el running, el ciclismo o el yoga se han popularizado, aunque aún existen grandes masas de población que manifiestan no hacer deporte o ejercicio nunca o casi nunca.

En España, el impulso de la práctica de actividades deportivas en las empresas es aún algo extraordinario. En estudios publicados en 2005 (ver nota al pie), solo el 6% de los españoles que practican deporte lo hacen en ‘sus puestos de trabajo o como actividad en el centro de enseñanza’. Por el contrario el 68% de los españoles practica deporte ‘por su cuenta’ y el 24% lo hace ‘como actividad de un club, asociación, organización o federación’.

Esto revela la ausencia de programas integrales certificados en las empresas que impulsen decididamente el ejercicio físico, más allá de acciones puntuales (acuerdos con gimnasios, por ejemplo), como una decidida apuesta por mejorar el estado físico de todos sus colaboradores y desarrollar su Factor X. Dentro de las empresas y en las mismas condiciones, se podría afirmar que las personas entrenadas y con mejor estado físico se caracterizan por:

  • Ser capaces de aprender cosas nuevas y de llevar a la práctica lo aprendido
  • Esforzarse, superarse y llegar más allá, constantemente
  • Tener una capacidad superior para tomar decisiones rápidas y eficientes, para resistir a la frustración y encontrar alternativas en caso de fallo o error
  • Buscar otras formas de hacer las cosas, utilizando el pensamiento lateral, la empatía y su comprensión del entorno

En resumen: personas flexibles, ágiles, decididas y enfocadas a resultados. Los profesionales del futuro.

Nota:

GARCÍA FERRANDO, M. (2005) Encuesta deportiva sobre los hábitos deportivos de los españoles. Avance de los resultados. Publicado en http://femede.es/

 

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