Blog de aprendizaje

Esquivar la fase omega a través de la imaginación

Reflexiones sobre el ensayo "El gran teatro del mundo", de Philipp Blom.

59
Pienso en las cosas que ocurren aquí
Están cambiando
Nada es igual que el año pasado
Este año pesa más que el anterior

No caben más males en el mundo
Quejas por doquier
Ayes de dolor
Lamentos fúnebres
El rostro se espanta
ante lo que ocurre

Chacheperreseneb, Egipto, hacia 1.800 a.C.

«El gran teatro del mundo. Sobre el poder de la imaginación en tiempos de grandes cambios” (2023) es un ensayo del historiador Philipp Blom en el que reflexiona sobre hacia dónde están llevando a la humanidad los vertiginosos avances tecnológicos recientes. De forma muy crítica, Blom previene acerca del colapso del planeta y de las sociedades actuales en caso de que no se busquen nuevos modelos de pensamiento imaginativo que generen paradigmas, estructuras mentales e identidades culturales tangencialmente diferentes a los actuales.

Del mismo modo, el autor advierte sobre el optimismo ingenuo hacia la tecnología como salvadora de dicho colapso: inteligencias artificiales mejorando las cosechas, la búsqueda de energías alternativas y otros avances no serán suficientes para contener el imparable y exponencial impacto del ser humano en el planeta. Del mismo modo, partir del supuesto de que los recursos son infinitos y de que con grandes gestos y congresos internacionales ostentosos se detendrá lo suficiente el deterioro del planeta solo certifica el colapso de este: lo que se está haciendo ahora será insuficiente para detener el cambio climático y, por tanto, un efecto devastador en el delicado equilibrio entre las naciones.

Philipp Blom indica que las reacciones grandilocuentes pero inútiles, que únicamente ponen foco en poner más recursos para mitigar un problema sin indagar en las causas raíz o fomentar el pensamiento lateral, son características de las sociedades, entidades o empresas en fase omega.

La fase omega o “el principio del fin”

En el contexto empresarial, la fase omega se refiere a un estado avanzado de madurez en su ciclo de vida. El concepto de fase omega fue propuesto por el estudioso de administración de negocios Bruce Henderson, fundador de la consultora Boston Consulting Group (BCG). Henderson introdujo el término en los años 60 y lo desarrolló en su libro «The Product Portfolio«, publicado en 1970. En esta obra, Henderson describe cómo las empresas deben adaptar sus estrategias de negocio en función de su posición en el ciclo de vida de su producto o industria, recomendando adoptar estrategias diferentes a las de las empresas en etapas de crecimiento.

Cuando una empresa entra en fase omega, ha alcanzado su máximo potencial de crecimiento y su rentabilidad está disminuyendo.

En este contexto es habitual que haya una competencia feroz y que las barreras de entrada al mercado sean altas. Es cuando las empresas suelen buscar maneras de reducir costos y maximizar la rentabilidad existente, en lugar de buscar nuevas oportunidades de crecimiento fomentando el pensamiento fuera de la caja y la innovación disruptiva.

Bruce Henderson sugiere a las empresas varias estrategias para salir de la fase omega (o al menos esquivarla):

  1. Diversificación de productos o servicios para buscar encontrar nuevas oportunidades de crecimiento y así aumentar su rentabilidad, adelantándose a la competencia.
  2. Innovación en productos, procesos o estrategias de negocio a fin de mantenerse relevante y competitiva en el mercado.
  3. Adquisiciones o fusiones, que pueden ayudar a la empresa a adquirir nuevos clientes, tecnologías o capacidades de cara a impulsar su crecimiento.
  4. Internacionalización: la expansión a nuevos mercados puede ayudar a la compañía a encontrar nuevas oportunidades de crecimiento y aumentar su base de clientes.
  5. Reducción de costos y mejora de la eficiencia, para incrementar su rentabilidad y competitividad en el mercado.
  6. Reestructuración, con medidas como cambios en la estructura de la empresa, la eliminación de unidades de negocio o la venta de activos no esenciales, con el objetivo de mejorar su eficiencia y rentabilidad.

Por supuesto, cada empresa es diferente y lo que funciona para una puede no ser útil para otra, por lo que es importante evaluar cuidadosamente las opciones antes de tomar una decisión.

La mayoría de estas medidas va encaminada a eficientar y evitar desperdicios en las empresas (entendidos como “muda”, según el concepto Lean). Sin embargo, suelen ser claramente insuficientes porque el foco se pone en el control y en la revisión de procesos, no en la búsqueda de la innovación y, sobre todo, en lo que el cliente (actual u futuro) necesita.

En el ensayo de Philip Blom, «el cliente» es identificado como el planeta Tierra. El autor propone un cambio de pensamiento que lleve a dejar de considerar la Tierra «una fuente pasiva de recursos a ser explotados» para recuperar el concepto de biosfera, “un organismo complejo con múltiples voces, actor en una red gigantesca de interdependencias existencias en las que forcejea también el Homo Sapiens”.

Este cambio de enfoque ante un problema prácticamente irreversible permitiría «soñar nuevos sueños», contar nuevas historias que, como en las empresas en fase alfa, nos permitan imaginar futuros diferentes.

Para saber más:

  • Philipp Blom. El gran teatro del mundo. Sobre el poder de la imaginación en tiempos de grandes cambios. Editorial Anagrama, 2023.

Imagen de portada generada con Dall-e.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.