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¿Es usted un tecnosaurio?

Tecnosaurio
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Existen muchos tests sobre competencias digitales con preguntas basadas principalmente en conocimientos: ¿Qué significa SEO? ¿Cuánto es un terabyte? ¿Cuál es la diferencia entre Deep Learning y Machine Learning? ¿Quién fue el fundador de PayPal? Si usted conoce las respuestas a estas preguntas… ¡enhorabuena! Pero ¡cuidado!, porque a pesar de todos sus conocimientos, quizás sea usted un tecnosaurio digital y no lo sepa, ya que estas pruebas suelen ser reflejo de los modelos tradicionales de formación, basados en la trasmisión vertical de conocimientos y en la memorización.

Siendo imprescindible memorizar para aprender, nuestras capacidades se multiplican cuando desarrollamos en entornos digitales habilidades específicas como la verificación y selección de información útil y objetiva (esquivando la desinformación), la búsqueda proactiva de soluciones a problemas rutinarios (sin esperar a un curso de formación en la empresa), la creatividad y la asunción de riesgos (aunque fallemos/fracasemos), o la comprensión de las reglas y comportamientos en canales como las redes sociales, entre otras.  

Para no quedarnos atrás en la carrera digital que cada vez se acelera más, es necesario invertir tiempo, de forma consciente, planificada y constante. Por ejemplo, abriendo un canal en Twitch para aprender a ser DJ y divertirse; aprendiendo a programar en la edad adulta con Scratch, Arduino o cualquier otro lenguaje, aunque jamás hayamos escrito una línea de código en la vida; averiguando en qué canales se mueven streamers como Ibai Llanos o TheGrefg; o dónde hacen sus conciertos virtuales músicos como J. Balvin o Dua Lipa, algunos de los preferidos entre los adolescentes.  

Tener curiosidad es la llave para abrir muchas puertas y asomar la cabeza a ver qué hay dentro. La curiosidad se entrena y se provoca cada día, con pequeñas reglas o juegos que nos funcionen a cada uno. Un truco sencillo es llevar un diario (digital o físico) en el que apuntemos o grabemos lo que nos ha llamado la atención durante el día (en positivo o en negativo), un hecho o situación inesperado, un dato o comentario sorprendente. También podemos estimular nuestra curiosidad y plantearnos retos desde la mañana, como puede ser aprender tres cosas y enseñar otras tantas.

En cualquier caso, si uno siente que se está quedando fuera “del mundo digital de los jóvenes” y que las nuevas reglas de relación o contenidos le resultan incomprensibles, puede ser que esté en riesgo de convertirse en un tecnosaurio.

Si se tiene esa sospecha, puede ser interesante estimular nuestra curiosidad de forma premeditada, y marcarnos pequeños retos para entender y aprender cómo funciona este mundo que, visto desde fuera, puede parecer absurdo, extraño, hostil o ajeno a nuestra realidad.

Algunos posibles retos de aprendizaje para evitar caer en el tecnosaurismo son:

  • Apuntarte a un MOOC de alguna temática radicalmente diferente a aquellas en las que te sientes cómodo. Leer, navegar, escuchar podcast, ver series sobre ciencia ficción o tecnología.
  • Abrirte un perfil en una de esas redes sociales o plataformas que te resulten más incomprensibles (como pueden ser TikTok, Twitch o Instagram) y esforzarte por entender sus reglas sociales y rituales de comportamiento. 
  • Seguir a YouTubers o Streamers para ver cómo se expresan o dirigen a su audiencia; qué venden/ofrecen, por qué les siguen, qué ganan y cómo.  La arquitecta Ter y el músico Javier Altozano son dos ejemplos de YouTubers que mezclan contenidos de calidad y didácticos con humor y un lenguaje audiovisual que conecta con Millennials -y otras muchísimas personas-.

En conclusión

Tener una mentalidad abierta, curiosa, optimista y humilde no solo facilita aprender nuevas que nos permitan no quedarnos atrás en entornos profesionales cada vez más competitivos y retadores. Significa disfrutar del mundo digital que nos rodea (porque lo entendemos y valoramos), independientemente del año en el que hayamos nacido, lo que hayamos estudiado, o nuestros gustos personales. Es, al fin y al cabo, seguir conectado con la vida a través de un cordón umbilical que es la tecnología, más allá de la forma o nombre que vaya adoptando según pase el tiempo.

Para saber más:

Foto de portada: Bernhard Dinger on Unsplash.

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