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Ilusiones de aprendizaje: estudiar mucho y aprender poco

"El aprendizaje nunca agota la mente." Leonardo da Vinci.

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Durante los estudios universitarios cada persona desarrolló su propia técnica con la que aprender el contenido y ser capaz de afrontar exámenes, test y pruebas. Desde “hincar los codos” una semana o dos antes del examen final repitiendo una y otra vez la lección hasta memorizarla palabra por palabra, hasta realizar diagramas visuales, resúmenes o subrayar los apuntes o libros, cada estudiante seguía un método de estudio normalmente basado en la repetición o memorización. Muchas veces estos esfuerzos se combinaban con noches sin dormir antes del examen. Sin embargo, no siempre el resultado era satisfactorio: o bien no se rendía en las pruebas con el éxito esperado o, lo que es aún peor, el contenido era olvidado a los pocos días de haber sido “vomitado” sobre el papel en blanco.

LA IMPORTANCIA DE TENER UN BUEN MÉTODO DE APRENDIZAJE

Carecer de un buen sistema de aprendizaje y estudio en la época universitaria puede arrastrase a etapas posteriores, cuando el estudiante se convierte en profesional y, lógicamente, ha de seguir aprendiendo y desarrollándose dentro de un entorno corporativo.

Si a esta falta de método de estudio y aprendizaje se suman sistemas de formación basados en un experto que dicta/explica el contenido técnico mientras 20 personas le escuchan durante 8 horas sentadas en un aula, es previsible que el resultado no sea el esperado. Este modelo está abocado al fracaso no solo en su versión presencial. Tampoco garantiza un aprendizaje profundo la modalidad de elearning tipo “pasapantallas” donde se obliga al usuario a hacer clic en botones que muestran textos, fotos o diagramas, salpicados de algunas pruebas intermedias antes de afrontar el test final.

APRENDER A APRENDER

Conocer cómo funciona nuestro cerebro y con qué técnicas podemos hacer que nuestro aprendizaje sea más profundo y fértil en tan interesante para el individuo como para las empresas. Aprendiendo a aprender y aprendiendo a enseñar se podría lograr que los profesionales supiesen “de verdad” lo que tienen que hacer en el día a día.

Según la Dra. Barbara Oakley, experta en aprendizaje y autora del libro “Una mente para los números” (“A Mind for Numbers“) , las personas aprendemos de dos modos: enfocado o difuso:

  • El primer modo, el enfocado, se concentra en la corteza prefrontal del cerebro y tiene que ver con problemas que ya sabemos resolver.
  • Por su parte, el modo difuso -combinado con un ambiente de relajación adecuado- permite encontrar soluciones creativas a problemas nuevos.

Para aprender algo por primera vez es necesario comprender, practicar y repetir, de modo que se puedan construir y fortalecer nuevas estructuras neuronales. Sin embargo, para que los nuevos conocimientos pasen de la llamada “memoria de trabajo” a la “memoria a largo plazo”, es necesario repetir el contenido de forma espaciada, practicar con él y de este modo ir consolidando paulatinamente las nuevas estructuras creadas.

RECONOCER LAS ILUSIONES DE COMPETENCIA EN EL APRENDIZAJE

Mientras aprendemos podemos caer en lo que los expertos denominan “ilusiones de competencia en el aprendizaje”, es decir, en trampas que nos tendemos a nosotros mismos para justificar que deberíamos estar aprendiendo mucho puesto que estamos poniendo un gran esfuerzo en ello. En el caso de los nativos digitales es aún más fácil caer en estas ilusiones si se cree que con una app o un método infalible se puede aprender y saber algo nuevo, sin aplicar esfuerzo, memorización y constancia. Las dietas milagro tampoco existen en el aprendizaje…

Algunos ejemplos de ilusiones de competencia en el aprendizaje son los siguientes:

  • Subrayar un documento con un marcador mientras lo leemos, o poner notas al margen.
  • Limitarnos a repetir o practicar lo más sencillo, esquivando los temas o conceptos complejos de forma inconsciente: pensaremos que ya sabemos suficiente cuando en realidad lo que estamos evitando es precisamente lo que desconocemos.
  • Hacer resúmenes, diagramas o mapas mentales.
  • Leer la solución a un problema, comprenderla y pensar que al ser sencillo ya sabríamos resolverlo por nosotros mismos.

APRENDIENDO A APRENDER

En estos ejemplos nuestro cerebro nos hará creer que “el acto” (subrayar, resumir, repetir) es por sí mismo suficiente para que “por arte de magia” el contenido pase a nuestra memoria, cosa que evidentemente no es así.

Querer saber algo no es suficiente para saberlo, sino que es necesario esforzarse y entrenar la mente tal y como se entrena el cuerpo, a diario y con constancia, aplicando diversas técnicas.

A continuación trasladamos algunos de los consejos de expertos en aprendizaje como la Dra. Oakley al contexto empresarial:

  • Entender las ideas básicas del contenido de forma concentrada. Dicho de otra manera, ser conscientes de que estamos aprendiendo, evitando tener cerca distractores tan intrusivos como el móvil o el correo electrónico.
  • Tomar notas de forma activa durante el aprendizaje, ya sea presencial u online. Si estamos viendo un vídeo o escuchando a un experto, es fundamental tomar notas (a mano o con nuestro ordenador) que resuman las ideas clave a retener. Otro buen consejo es resaltar lo que nos ha parecido especialmente interesante para consultarlo después (un libro, una página web…) y anotar nuestras propias conclusiones, escribiéndolas con nuestras propias palabras.
  • Tras la sesión de formación, cada persona debe comprometerse con su aprendizaje y repetir los conceptos básicos de lo que escuchó o vio sin tener el contenido delante. Algunas empresas ponen para este fin a disposición de los empleados herramientas gamificadas que fomentan el aprendizaje espaciado por repetición, que son muy útiles para este fin.
  • Auto someternos a mini pruebas de lo que vamos sabiendo a fin de detectar las carencias en el aprendizaje.
  • Descansar cada cierto tiempo (25-30 minutos) y espaciar el aprendizaje durante la semana.
  • Recordar el contenido fuera del lugar habitual de estudio/aprendizaje (el aula, la oficina…)
  • Conectar el contenido que estamos aprendiendo con otras áreas de conocimiento en las que seamos expertos, a fin de establecer vínculos personales íntimos y metáforas que nos ayuden a recordar.
  • Esforzarnos por recordar lo aprendido durante el día momentos antes de dormir: soñar con lo que hemos aprendido es una forma excelente de consolidar los nuevos fragmentos de aprendizaje en nuestra mente.

PARA SABER MÁS:

Photo by Alex Blăjan on Unsplash.

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