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Gamificación y transformación digital

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La transformación digital es un proceso de gestión del cambio que no tiene fin. La convivencia generacional en las empresas beneficia a las empresas, aunque empieza a provocar una brecha de comprensión de la palabra “compromiso” cada vez mayor. Junto a los baby boomers de entre 46 y 60 años de edad (normalmente en puestos directivos) convive la generación Z, jóvenes de en la veintena que piensan y actúan de forma completamente diferente. No creen en las carreras profesionales ascendentes tradicionales, ni siquiera en las titulaciones formales, confían en sus propias habilidades y saben que el mundo está lleno de oportunidades y que si no encuentran su lugar en una empresa, aprenderán todo lo posible y emprenderán por su cuenta.

Transformación digital_teleworking

Las empresas necesitan atraer, incorporar y aprovechar talento que aporte habilidades y conocimientos digitales. Estos jóvenes que colaborarán con empleados de más edad expertos en los procesos de la compañía, pero carentes de muchas de esas habilidades. En este sentido es imprescindible que las áreas de Recursos Humanos intenten acercar ambos mundos, creando programas de transformación específicos que busquen la integración entre ambas corrientes de profesionales: lo más jóvenes, “pure players” nacidos en una cultura digital, y los más veteranos que conocen perfectamente la compañía y las formas de trabajo, pero que necesitan urgentemente adquirir habilidades digitales y sobre todo, cambiar actitudes y comportamientos.

Esto no es fácil. A todas las edades el cerebro puede seguir adquiriendo conocimientos y ser consciente de las necesidades de ejercitar nuevas habilidades, pero no tanto cambiar actitudes y hábitos instaurados. De hecho, algunos estudios confirman la idea de que el cerebro adulto no tiene problemas para aprender, sino para olvidar.

La convivencia generacional en las empresas puede provocar choques culturales importantes en equipos donde el salto es de más de dos generaciones: a un generación Z le puede costar entender por qué un baby boomer trabaja tantas horas y, por el contrario, el baby boomer se lamentará de la falta de compromiso y de su implicación en su crecimiento del más joven.

Los puntos de conflicto intergeneracional podrían ocurrir en estos aspectos concretos:

  • Liderazgo: frente al liderazgo jerárquico, las nuevas generaciones buscarán un liderazgo integrador que abrace la diversidad, que potencie el contraste de diferentes puntos de vista y ofrezca opciones de flexibilidad.
  • Responsabilidades según proyectos: en equipos de trabajo ágiles puede ocurrir el jefe jerárquico sea coordinado por una persona de su equipo “de menor rango” en el organigrama, si el más joven/inexperto tiene el conocimiento o las habilidades necesarias para liderar ese proyecto concreto.
  • Y consecuentemente, esto lleva al aplanamiento de las jerarquías, frente a los esquemas tradicionales piramidales.

Intentar implantar sistemas de producción ágiles, metodologías de diseño y evolución de productos y servicios como el design thinking o procesos lean puede suponer un verdadero “shock” para determinadas personas, acostumbradas a una cadena de mando tradicional u a trabajar de forma lineal en uno, varios o muchos proyectos.

Transformación digital

La gamificación es una metodología que puede aportar muchas ventajas a la hora de afrontar y llevar a cambio estas y otras transformaciones. En palabras de Alex Games, Director de Diseño de Educación de Microso­ft, “el juego es la primera forma en la que aprendemos; experimentar para ver qué sucede, tratar, tratar, tratar… ¡El juego es inherente al ser humano!”

Sea cual sea su edad, las personas juegan y se divierten: con el Smartphone, en juegos en red, con videojuegos, con juegos de mesa o de cartas. De los diferentes componentes de la gamificación, algunos resultan especialmente interesantes para conseguir el cambio cultural que apoye la transformación digital:

1. Proponer metas y objetos personales que impacten directamente en la mejora de la productividad y de la eficiencia.

Esto se puede lograr diseñando retos específicos que una vez resueltos tengan un impacto real y medible en el día a día. Por ejemplo, cómo ganar tiempo cada jornada creando carpetas, reglas y notificaciones en Outlook para evitar que el correo se convierta en un ladrón de tiempo.

2. Dar libertad de elección:

A los adultos nos gusta tener la sensación de que controlamos la situación y que elegimos nuestro propio camino. La transformación digital trae un abanico de opciones tecnológicas nunca antes visto. Por ejemplo, podemos aprender un idioma yendo a una clase presencial, a través de una plataforma online con una app como Duolingo o conversando en un chat grupal con personas o compañeros de diferentes países. Probar estas opciones hasta ver qué combinación se adecua más a nuestro estilo de vida puede ser interesante para empezar a aprender de otros modos.

3. Recompensar y entender el error o el fracaso como una oportunidad de aprendizaje.

Los errores en cualquier sistema gamificado se comenten en un entorno seguro, y a través de un feedback situacional específico podemos comprender cómo evitar incurrir en ellos en el futuro. En el contexto de la transformación digital el consejo es probar, probar y probar. Por ejemplo, descargando apps que puedan incrementar nuestra productividad, como Google Keep o Evernote para tomar notas o hacer listas en la nube, o diferentes apps de correo electrónico que se acomoden a nuestra forma de gestionar el buzón: por proyectos, por hilos temáticos, por remitentes… Con la gran ventaja de que muchas de estas apps son gratuitas o de bajo coste, y que si no nos convencen, podemos eliminarlas de nuestro dispositivo en menos de un minuto.

4. Fomentar la colaboración, pero también la competencia.

Ceando grupos multidisciplinares en nuestros programas, con personas de diferentes edades, características o circunstancias, ayudaremos a que empaticen entre ellos, comprendan sus formas de pensar, aprendan a ser tolerantes y comprensivos y, sobre todo, a que se organicen y colaboren para conseguir los retos planteados.

5. Incluir el storytelling, la sorpresa y el sentido del humor.

La cultura de la compañía refleja sus valores, pero esto no tiene por qué ser “serio, aburrido e intocable”. Los valores tienen que ser vividos y experimentados por cada persona para resultar comprensibles, y no quedarse en meras palabras impresas en grandes paneles. Es muy difícil que un colaborador entienda qué significa “trabajamos con pasión” si no siente que su día a día le gusta, considera que tiene autonomía y que sus ideas se toman en consideración y que es parte de un gran equipo. Introduciendo toques de humor discreto y respetuoso en un programa de transformación podemos lograr que nuestra historia se comprenda mejor, se interiorice, repita y lleve a la práctica en el día a día.

Para lograr la transformación digital es imprescindible combinar talentos y experiencias. Diseñar programas gamificados que integren ambas culturas ayuda a comprender al otro, y a aprovechar la riqueza de diferentes conocimientos y habilidades.

Para saber más:

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