La manera en que se organizan los equipos y se estructuran las empresas puede determinar el éxito o el fracaso de ciertas iniciativas, e incluso hacer tambalear la estrategia de la compañía. Una metáfora sencilla para comprender cómo se pueden organizar los individuos en pro de un bien común es la comparación entre dos tipos de formaciones: un banco de peces y un cardumen.
La diferencia principal entre un banco de peces y un cardumen radica en la coordinación y el comportamiento de los animales. Un banco se refiere a un grupo de peces de la misma especie que nadan juntos en la misma dirección y a la misma velocidad, de forma relajada. Los peces en un banco pueden moverse en diferentes direcciones y no necesariamente siguen un patrón sincrónico.
El objetivo principal de un banco de peces es social y defensivo; estar juntos brinda cierta protección contra depredadores y facilita la búsqueda de alimento.
Por su parte, un cardumen es una agrupación de peces de diferentes especies e incluso otros animales como por ejemplo cefalópodos o incluso tortugas que se mueven de manera sincronizada y polarizada, es decir, todos los peces nadan en la misma dirección con una alta coordinación. Esta sincronización no solo ayuda a protegerse de depredadores, sino que también mejora la eficiencia en la búsqueda de alimento y la navegación.
La finalidad de la agrupación ya sea en bancos o en cardúmenes, no es baladí. Tal y como se explica en este artículo de Posidonia Ecosports, los cardúmenes actúan como una mente única, respondiendo colectivamente a los estímulos externos con una gran coordinación.
Por tanto, la capacidad de movimiento sincronizado de un cardumen permite maximizar la eficiencia y la protección común de los individuos respecto a una posible amenaza.
Bancos, cardúmenes, equipos e inclusión
Aplicando esta metáfora al mundo corporativo, se podrían inferir algunas similitudes entre un banco de peces y los equipos autónomos y multifuncionales que existen en muchas empresas. Estos equipos están compuestos por individuos con habilidades diversas que trabajan juntos hacia un objetivo general, aunque cada miembro mantiene su independencia y se suele especializar en tareas específicas. La diversidad de habilidades en estos equipos permite abordar problemas desde múltiples ángulos, similar al modo en que un banco de peces se beneficia de la variabilidad en su grupo. Además, la flexibilidad es una característica clave, ya que los miembros pueden adaptarse rápidamente a diferentes roles según las necesidades del proyecto, tal como los peces en un banco se dispersan y reagrupan según la situación. Sin embargo, esta estructura puede resultar una desventaja en ciertos momentos: la falta de un objetivo común compartido y de coordinación entre los miembros puede derivar en esfuerzos dispersos e ineficiencias. Además, el éxito del equipo puede depender demasiado de ciertos individuos, lo que puede ser un riesgo si estos no están disponibles o no están dispuestos a compartir lo que saben.
En contraste, un cardumen de peces es similar a los equipos de alto rendimiento, con un gran nivel de coordinación y autonomía. Estos equipos operan como una unidad cohesionada, donde cada miembro está conectado con los demás, trabajando hacia un objetivo común con una estrategia compartida y bien definida. La alta eficiencia es una de las consecuencias de esta estructura, ya que la confianza, la coordinación y la comunicación constante entre las personas permiten una ejecución rápida y precisa de las tareas.
Al igual que un cardumen puede cambiar de dirección de forma casi instantánea, este tipo de equipos en las empresas son capaces de responder con agilidad a los cambios en el entorno o a amenazas imprevistas.
Además, la sinergia y la colaboración estrecha fomentan la generación de ideas innovadoras y de soluciones creativas. La diversidad también juega un papel crucial aquí; aunque los miembros se mueven en la misma dirección, la variedad de perspectivas y habilidades contribuye a la adaptabilidad y a la capacidad de innovación del equipo. Sin embargo, esta estructura también tiene sus retos, sobre todo porque requiere un alto nivel de compromiso y de confianza entre los miembros del equipo, lo que puede ser difícil de mantener.
También cabría pensar en qué es lo que fomenta la cultura empresarial: si se prefiere que sus empleados sean “sardinas en un banco de sardinas”, trabajando juntos de manera relajada pero sin una coordinación estricta, o bien abrazar la diversidad de especies que coexiste en un cardumen, donde la alta coordinación y la diversidad de talentos y habilidades permiten movimientos sincrónicos y eficientes, potenciando la identidad y lo que hace especial y único a cada individuo.
Porque el respeto real a la diversidad y la inclusión del talento individual en un equipo permite abordar problemas complejos desde múltiples perspectivas, fomentando de forma directa la innovación y la creatividad. Esto es imprescindible en un entorno empresarial dinámico, donde la adaptabilidad y la capacidad de respuesta rápida son cruciales ya no solo para el éxito, sino incluso para la supervivencia de la empresa.
En resumen…
De este modo, mientras que un banco de peces podría representar a ciertos equipos autónomos y flexibles, un cardumen ejemplifica la visión compartida, la aceptación de la diversidad y la inclusión de diferentes especies, así como la búsqueda de sinergias. También se debe recordar que, mientras que algunos peces son “socio adictos” y buscan sumarse a bancos de su misma especie o la convivencia con otras en un cardumen, otros prefieren la independencia y solo se agrupan cuando es estrictamente necesario.
Lógicamente ambas formaciones -bancos y cardúmenes- tienen sus ventajas y retos, y la clave para una organización exitosa puede estar en encontrar el equilibrio adecuado entre estos dos modelos, adaptándolos a las necesidades específicas de la empresa y del entorno en el que opera. Ya se opte por la independencia y diversidad de un banco de peces o por la cohesión y sincronía de un cardumen, lo importante es fomentar un entorno inclusivo en el que las personas que conforman los equipos puedan prosperar y contribuir al éxito colectivo de la organización.
Imagen de portada generada con Dall.e.